Cocinero, padre y enamorado de la comida de verdad.
Empecé a cocinar a los once años, cuando mi madre se rompió la muñeca y alguien tenía que hacerse cargo de la cena. El primer día quemé las lentejas. El segundo día también. El tercero ya estaban decentes, y desde entonces no he parado.
Durante años cociné por necesidad, luego por gusto y, en algún momento, por obsesión. Me formé en la escuela de hostelería de mi ciudad, trabajé siete años en restaurantes (dos de ellos al frente de mi propia cocina) y acabé descubriendo algo importante: las recetas que de verdad funcionan no son las más complicadas. Son las que se han probado cien veces, las que tu abuela hacía sin medir nada, las que saben a domingo en casa.
Porque cansado estaba de ver recetas que prometían "15 minutos" y tardaban dos horas, de ingredientes imposibles de encontrar, de pasos que omitían lo importante. Quería un sitio honesto: si una receta es difícil, lo digo. Si hay que comprar algo raro, lo aviso. Si el truco de la abuela funciona, lo cuento.
Todo lo que publico aquí lo cocino yo mismo, muchas veces. Mis dos hijos son mis jueces más duros (y lo cierto es que rechazan cualquier cosa que no esté buena de verdad). Si una receta no pasa su filtro, no pasa al blog.
Producto de temporada, de proximidad siempre que se pueda. Cocinar bien empieza en el mercado.
Nada de copiar y pegar. Cada receta pasa por mi cocina antes de llegar aquí. Varias veces.
Pasos claros, medidas precisas y trucos reales. Lo que funciona, sin paja.
Cocinar es un acto de amor. También hacia uno mismo. Tómatelo como lo que es.
Cocina casera, sobre todo mediterránea. Muchos arroces, guisos, postres tradicionales y recetas de diario rápidas. También algún capricho italiano (mi abuelo era de Nápoles), algo de panadería cuando me da el venazo, y técnicas explicadas con calma cuando merece la pena.
Lo que no vas a encontrar: recetas de diseño que quedan bonitas en Instagram pero no saben a nada, ni modas pasajeras, ni ingredientes imposibles. Comida de verdad para personas de verdad.
Si llegaste hasta aquí, gracias por leer. Espero verte pronto en la cocina.
— Mario