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Pollo al ajillo de mi abuela

Cinco ingredientes, una sartén y cuarenta minutos. Mi abuela lo hacía los jueves y la casa entera olía a ajo desde el portal. La salsa pide pan, y en esta receta el pan no se discute.

⏱️
Tiempo total
40 minutos
👥
Raciones
4 personas
🔥
Dificultad
Fácil
💰
Coste estimado
7 €
Pollo al ajillo asado con patatas en una sartén de hierro

Preparación

1

Salpimenta con antelación

Sala el pollo al menos media hora antes de cocinarlo, mejor si es una hora. La sal necesita tiempo para penetrar; si la echas justo antes de la sartén, solo sazona la superficie.

2

Dora los ajos con piel

Separa los dientes sin pelar y dóralos en el aceite a fuego medio hasta que la piel esté tostada. Sácalos y resérvalos. Con piel no se queman y se confitan por dentro: quedan dulces en lugar de agresivos.

3

Dora el pollo de verdad

Sube el fuego y dora los trozos por todas sus caras en ese mismo aceite. Hazlo por tandas: si amontonas el pollo, suelta agua y se cuece en lugar de dorarse. Ese dorado es el sabor de todo el plato.

4

Vuelven los ajos

Con todo el pollo dorado en la sartén, devuelve los ajos y añade las hojas de laurel. Remueve un minuto para que se mezclen los aromas.

5

El vino, a fuego fuerte

Vierte el vino y sube el fuego dos minutos para que evapore el alcohol. Con la cuchara de madera, raspa el fondo de la sartén: todo eso que está pegado es puro sabor y se va a disolver en la salsa.

6

Tapa y espera

Baja el fuego al mínimo, tapa y deja veinte minutos. Destapa, aplasta los ajos con un tenedor contra la salsa y remueve. Perejil por encima y a la mesa con pan.

💡 El truco de Mario

Los ajos, siempre con piel. Es el truco que lo cambia todo: protegidos, se confitan lentamente dentro de su propia camisa en lugar de quemarse. Al final los aplastas contra la salsa y sueltan una crema dulce que la liga sola.